Predicación Viernes Santo

 Introducción

Para muchas personas, el viernes santo provee un pretexto para comer fanesca, reunirse en familia y posiblemente observar la procesión de Jesús del Gran Poder en el centro histórico de Quito. Mientras nos gusta la fanesca y compartir en familia, en esta fecha hacemos bien primordialmente reconocer la muerte sustitutoria de Jesús en la cruz. Así que les invito abrir sus Biblias al evangelio de Juan, en el que estaremos viendo el capítulo uno y el versículo veintinueve. Aunque me enfocaré en el capítulo uno y el versículo veintinueve, leeré los versículos diecinueve hasta treinta para tener el contexto claro.

Leer Juan 1:19-31     

Contexto

El evangelio de Juan tiene un propósito específico, lo cual se ve en Juan 20:30-31. “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. Al relatar las señales de Jesús, Juan quiere persuadir a su lector a creer en Él y tener vida en su nombre. 

Puesto que el evangelio de Juan se trata de Jesús, no debería sorprendernos que empieza con una gloriosa descripción de la persona y la obra de Jesucristo. Él estuvo en el principio con Dios (1:1-2). Jesús es eterno. Todas las cosas por Él fueron hechas (1:3). Jesús es el creador. Él fue hecho carne y habitó entre la humanidad, lleno de gracia y verdad (1:14). Jesús vivió entre la humanidad como un humano.

Juan el bautista fue enviado por Dios para que diese testimonio de Jesucristo (1:6-7). Para realizarlo, Juan se dedicaba a predicar y bautizar. Cuando un día las autoridades religiosas quisieron saber la identidad de Juan el bautista, él les contestó (citando Isaías 40:3): “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías” (Jn 1:23). Juan no era el Mesías, sino uno que predicaba la venida del mismo. En resumidas cuentas, Juan el bautista apuntaba a los demás al Mesías venidero y no hacia él mismo. Miremos lo que sucede el siguiente día después de esta interacción con las autoridades religiosas.   

Estructura 

El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. - Juan 1:29

Juan el bautista anuncia a su audiencia que Jesús es el Cordero de Dios. ¿A qué se hace referencia la frase Cordero de Dios? El libro de Éxodo capítulo doce puede ayudarnos a conseguir la respuesta a esa pregunta. En el Éxodo doce vemos el establecimiento de la pascua para los israelitas en las vísperas de su salida de la exclavitud de Egipto. Tras numerosas plagas ocasionadas por Jehová contra los egipcios y su panteón de diosas falsas, el Faraón seguía con un corazón endurecido. Él rehusaba dejar ir a los israelitas a volver a la tierra prometida a ellos por Jehová. Por eso, Jehová envió una última plaga: la muerte de los primogénitos.

Para evitar esta plaga de la muerte, Jehová mandó a los israelitas a sacrificar a un cordero sin defecto y esparcir la sangre del mismo en los dos postes y en el dintel de sus casas. Así, Jehová no mataría al primogénito en el hogar cubierto con la sangre del cordero. Siendo judío, Juan hubiera sido familiarizado con el evento del éxodo descrito en el Antiguo Testamento. Por lo tanto, él ocupó el lenguaje de Jesús como el Cordero de Dios para apuntar a un mayor sacrificio: el sacrificio de Cristo para quitar el pecado del mundo. Dado que el pago del pecado es la muerte (Rom. 6:23), cada uno de nosotros está susceptible a esta muerte. La única manera de experimentar vida eterna ante una muerte eterna segura es por depositar nuestra fe en el sacrificio provisto por Dios en la persona de Jesucristo, el Cordero de Dios.

Conexión

¿Has reflexionado alguna vez sobre la gravedad del pecado? El teólogo Wayne Grudem define “pecado” como un fracaso a conformar a la ley moral de Dios en hecho, actitud o naturaleza. Dios es el creador y sustentador de todo. Dependemos de Él por cada respiro que tomamos. Dado que Dios es el creador, Él tiene el derecho de darnos su ley y obligarnos a obedecerla. ¿Pero qué hemos hecho nosotros? La hemos rechazado a favor de hacer lo que nos parezca mejor. Por naturaleza queremos vivir como si Dios no existiera y si estuviéramos nosotros al mando. ¿Has reflexionado alguna vez sobre la gravedad del pecado?

Las veces en las que hemos frecuentado las discotecas y bares de mala muerte sin importar que tengamos una esposa e hijos esperándonos en casa de los cuales somos responsables delante de Dios. Las veces en las que hemos a conciencia mandado el pan al taxista que hizo una maniobra indebida, sin tomar en cuenta que él es alguien hecho imágen a Dios quien merece respeto. Las veces en las que hemos derrochado el dinero que Dios nos ha encomendado como mayordomía en las apuestas. Las veces en las que hemos injuriado la reputación de alguien más para que nosotros pudiéramos sobresalir en el campo profesional. Las veces en las que hemos faltado respeto a nuestros padres que Dios nos ha dado.

Volver a Exposición 

Amados, el pecado en primer lugar es contra Dios. Dios, siendo justo, está obligado a castigar al pecador. Como vimos, el pago del pecado es la muerte (Rom. 6:23). Un sustituto tenía que morir en el lugar de una humanidad pecaminosa para que pudieran experimentar perdón, salvación y reconciliación con el Dios del universo. En la primera pascua fue un cordero sin defecto. Ahora reconocemos la muerte del Cordero de Dios - el Señor Jesucristo - en la cruz en lugar de una humanidad pecaminosa. Jesús tomó hasta la última gota de la ira de Dios contra el pecado - nuestro pecado - en la cruz. Él lo aguantó para que nosotros no tuviéramos que hacerlo.                   

Idea Central e Intención Transformadora

Jesús es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, y deberíamos confiar en Él y su obra para vida eterna mientras aún hay tiempo.    

Teología Bíblica

El Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo en una cruz romana ahora y para siempre es el Cordero de Dios que merece la adoración de todos como Rey. Escuchemos esta descripción lindísima de esta realidad en la carta profética y apocalíptica de Apocalipsis en el capítulo cinco, versículos once hasta trece. El mismo Juan escribe: “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. El fin de la carta de Apocalipsis relata la victoria final del Cordero sobre Satanás, los demonios y los incrédulos. En su victoria, el Cordero se unirá con el pueblo de Dios para morar juntos en cielos nuevos y tierra nueva (Ap. 21-22). Allí, los suyos pasarán la eternidad adorando a Jesús quien les redimió en la cruz.     

Aplicación

Creyentes

Que reflexionemos sobre la magnitud de lo que hizo Jesús por nosotros en la cruz. Cada instancia de lujuria. Cada instancia de blasfemia. Cada instancia de ira desenfrenada. Cada instancia de codicia. Cada instancia de pasividad, en la que no hicimos algo que deberíamos haber hecho. Cada instancia de gula. Cada instancia de lanzar palabras hirientes. Cada instancia de abuso infantil. Cada instancia de asesinato. En la cruz, Jesús recibió toda la ira de Dios derramada sobre estos pecados y muchos más. Nosotros deberíamos haber estado colgados a la cruz, mas no Jesús. Pero lo hizo en obediencia a su Padre como sustituto nuestro. Reflexionando sobre la magnitud de lo que hizo Jesús por nosotros en la cruz, ¿Cómo nos hace querer amarle más? ¿Cómo nos hace querer servirle más? ¿Cuáles son las cosas que Dios está suscitando en nuestros corazones al reflexionar sobre la muerte de Jesús en la cruz? ¿Cómo podemos glorificarle más en nuestras vidas anticipando nuestro futuro con Él para siempre?    

No Creyentes

Mientras hay tiempo, confía en la obra de Jesús con respecto a tu pecado. Jesús vino por primera vez para morir por el pecado, y vendrá por segunda vez para juzgar a aquellas personas que permanecen en ello. No quiero que seas uno de estas personas. Jesús - el Cordero de Dios - fue sacrificado en la cruz para lidiar con el pecado - lo tuyo y lo mío. Ven a Él con las manos abiertas confiando en su obra en la cruz mientras hay tiempo.

Idea Central e Intención Transformadora

Jesús es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, y deberíamos confiar en Él y su obra para vida eterna mientras aún hay tiempo.

Oración 


   

  


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