No Ignoremos la Música en el Fondo

  

El otro día estuve caminando en el centro comercial cerca de nuestro departamento. Tuve una diligencia por atender, y caminé con prisa para terminar con el asunto pendiente y volver a mis labores. He caminado por este centro comercial muchas veces antes. Estoy familiarizado con las tiendas diferentes, sean de ropa, muebles, zapatos o medicina. Estoy familiarizado con las personas que atienden dichas tiendas, las personas que las visitan e incluso el jefe de personal del equipo de seguridad. Vi a casi todas estas personas en esta ocasión. Sin embargo, hubo algo diferente en esta visita a este centro comercial. ¿Cuál fue esta cosa diferente? La cosa diferente fue que escuché música navideña explícitamente adorando al Señor Jesucristo.

Me quedé sorprendido por el hecho de que estuve escuchando música navideña adorando al Señor Jesucristo en un centro comercial en Quito, Ecuador. Ahora, entiendo que Ecuador es un país mayormente cristiano estadísticamente hablando. Muchas personas aquí aún tendrían una afinidad por el cristianismo de forma general debido a la herencia católica que permanece hasta la actualidad. También, aprecio mucho este centro comercial. Mi esposa y yo hacemos casi todas nuestras compras y diligencias en el banco allí, que queda apenas un cuadro de distancia de nuestro departamento. 

Sin embargo, al escuchar la música navideña explícitamente Cristo-céntrica en pleno centro comercial en Quito, estuve sorprendido. No estuve en la iglesia ni una fiesta navideña con mis amigos de la misma, sino en un lugar dedicado exclusivamente al comercio y los ingresos de los clientes. Y hablando de los clientes, me imagino que muchos de ellos están con cargas pesadas en esta temporada. Quizás esta temporada les traiga una nostalgia dolorosa por un ser querido difunto. Quizás esta temporada es un recordatorio amargo de que por causa del pecado de un cónyuge, la navidad jamás será lo mismo. Quizás esta temporada es un nuevo marcador que ya se acerca el fin del año, y que todavía no han podido perdonar un ofensor o romper un hábito dañino. En este centro comercial, con estas personas (de las cuales me incluyo yo), escuché música navideña exaltando a Cristo.

Después de volver a nuestro departamento y tener tiempo para reflexionar, creo que lo que acabo de experimentar fue una ilustración de una realidad bíblica más amplia. Esta realidad es que el Cristo cuyo nacimiento reconocemos en estas fechas está ahora reinando desde el cielo como Señor y obrando redención en la cotidianidad y complejidad de nuestras vidas, incluso cuando no pareciera. Tal y como fue para mi en el centro comercial aquel día, vemos mundialidad, vemos demasiado énfasis en cosas pasajeras, vemos personas cargadas con pecados y cegadas a los mismos, pero tras bastidores hay algo más sucediendo. Hay música en el fondo. El Rey Cristo Jesus ha venido, está reinando, está obrando redención y volverá para establecer la nueva creación con los suyos. Con esto en mente, a continuación tengo dos consejos para nosotros mientras festejemos la navidad. 

  1. Al reconocer el primer advenimiento de Jesucristo, deberíamos ser optimistas bíblicas en cuanto a su obra en el mundo mientras anhelamos su segundo advenimiento.     

No pretendo abogar por una postura escatológica en particular aquí, sino enfatizar que deberíamos ser optimistas en cuanto a la obra de Jesús ahora y en el futuro en base de lo que hizo en su primer advenimiento. Hay un texto en particular que me convence de este deber: Mateo 28:18-20. El contexto de Mateo 28:18-20 es que el Señor Jesucristo había resucitado de la muerte después de su obra sacrificial en la cruz. Antes de su ascensión, Él está reunido con sus once discípulos en Galilea, y pronuncia estas palabras tan conocidas: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:18b-20)”.

El mandato de Jesús a los discípulos a hacer discípulos a todas las naciones está respaldado por el hecho de que Él tiene toda potestad en el cielo y en la tierra. Mientras Satanás sigue siendo el príncipe del poder del aire (Efesios 2:2) y “el dios de este siglo” (2 Corintios 4:4), su herida fatal ya ha sido ocasionada a través de la muerte de Jesús en la cruz (cf. Génesis 3:15). Su destino final ya ha sido decretado (Apocalipsis 20:10). Entre la ya y todavía no donde nos encontramos, Jesucristo está a la diestra de su Padre Celestial, intercediendo por y edificando a su iglesia entre los diversos grupos étnicos en el mundo hasta su segunda venida. No hay nada que pueda detener esta obra, puesto que Jesús tiene toda potestad en el cielo y en la tierra. Habrá la realización de un nuevo y mejor Edén en la que habrá “una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: la salvación pertenece a nuestro Dios que está sentando en el trono, y al Cordero (Apocalipsis 7:9-10)”. Aunque no parece a veces, el movimiento hacia esta culminación en la historia humana está sucediendo en la actualidad. Así que cuando estamos desanimados por la mundanidad y cotidianidad de nuestra existencia y la de los demás, ¿Puede ser que nuestros oídos no se están fijando donde deberían? ¿Acaso estamos ignorando la música en el fondo?

  1. Al reconocer el primer advenimiento de Jesucristo, deberíamos poner el énfasis primordial en su venida y su importancia en la historia de redención.

El primer advenimiento de Jesus no fue un acontecimiento aleatorio que meramente nos da un pretexto para reunirnos en familia, comer pavo e intercambiar regalos. Más bien, el primer advenimiento de Jesus tuvo lugar en el contexto del plan redentor de Dios que comenzó en Génesis y culminará  en Apocalipsis. Escribiendo a la iglesia en Galacia, el Apóstol Pablo dice en cuanto a Jesús: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos (Gálatas 4:4-5)”. De acuerdo con la profecía dirigida por Dios a la serpiente en Génesis 3:15, una simiente de la mujer llegó de veras en la persona de Jesús a través de María. Este mismo Jesús obedeció a cabalidad la ley de Dios en nuestro lugar - además de morir por nuestro pecado - para poder redimirnos de la esclavitud del mismo y hacernos hijos de Dios por fe en Él.  

Sin el primer advenimiento de Jesús, ninguno de nosotros tendríamos la esperanza de salvación de nuestros pecados. Sin el primer advenimiento de Jesús, ninguno de nosotros tendríamos la certeza de lo que espera a las personas que ponen su confianza en Él, es decir, una eternidad con Él y los demás redimidos en una nueva creación. Satanás y sus huestes hicieron todo lo posible para impedir la venida de esta simiente prometida. He aquí algunos ejemplos: Caín mató a Abel (Génesis 4:1-8). Antes del evento del éxodo, el Faraón intentó matar a todos los hijos Hebreos (Éxodo 1:22). Amán quiso exterminar el pueblo judío entero (Ester 3:13). Al enterarse de un rival potencial al trono, Herodes intentó matar a todos los niños judíos de la edad de 2 años y debajo en Belén y sus alrededores (Mateo 2:16). Pero Dios orquestó todo perfectamente en fidelidad a su promesa de redención, con el resultado que en el cumplimiento del tiempo, Él envió a su Hijo para redimir a su pueblo del pecado y preparar una morada eterna para ellos con Él para siempre. Esta es la razón por la que celebramos la Navidad. Sí, el pavo, los regalos y el tiempo en familia son bendiciones del Señor por las que deberíamos estar agradecidos. Pero al mismo tiempo - en medio de las costumbres que tenemos - que fijemos a nuestros oídos a escuchar la linda melódica de redención al recordar el significado de la primera venida de Jesús y sus aplicaciones para nosotros hoy.

Conclusión

Amados hermanos, que no ignoremos la música del fondo en esta temporada. En medio de la cotidianidad, el estrés o el dolor profundo que sentimos esta navidad, que no pasemos por alto la obra redentora que nuestro Rey exaltado ya está realizando en este mundo antes de su segunda venida y la consumación de todo. Que Dios les bendiga, y una feliz navidad para todos.    

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